Peligros de los Juguetes Tecnológicos y Cómo Protegernos

Una adorable muñeca o un encantador osito de peluche, ¿qué peligro podrían tener? Hace algunos años, ninguno más allá de contener piezas pequeñas que los niños pudieran tragar o aspirar.

Sin embargo, en nuestros días, la tecnología ha llegado hasta los juguetes de los más pequeños y puede resultar una amenaza que no debemos infravalorar.

En este artículo, vamos a ver los peligros a los que están expuestos nuestros hijos jugando con juguetes tecnológicos y cómo protegerlos. Si te interesa el tema, ¡sigue leyendo!

¿Qué es un juguete tecnológico y cuáles son sus peligros?

Según un informe publicado por UNICEF, el acceso a la tecnología está cambiando la infancia:

  1. Los jóvenes de 15 a 24 años es el grupo de edad más conectado a nivel mundial. El 71% de ellos está conectado frente al 48% de la población total.
  2. En el mundo, uno de cada tres usuarios de Internet es menor de 18 años y cada vez acceden a edades más tempranas
  3. Los teléfonos inteligentes y juguetes conectados impulsan una “cultura del dormitorio”, lo que hace que la conexión online sea cada vez más personal y menos supervisada

Además de muñecos y otros personajes interactivos, las pulseras y móviles inteligentes, tablets, consolas, robots programables, drones y otros juguetes conectados a Internet forman parte de los regalos más comunes en navidades y cumpleaños, pero ¿por qué podrían resultar peligrosos?

Básicamente, porque se trata de juguetes o dispositivos con capacidad para conectarse a Internet y con prestaciones como cámara, localizador, grabador, software de reconocimiento de voz, experiencia personalizada y posibilidad de transferir datos.

Esto puede exponer al niño a compartir información sensible, a estar accesible a desconocidos, así como a vulnerar su privacidad y seguridad y la de su entorno familiar.

Otros juguetes que pueden suponer un riesgo son los Smart Toys o juguetes inteligentes cuyo funcionamiento implica el aprendizaje y modificación de su comportamiento de acuerdo a las condiciones del entorno. Es decir, juguetes que pueden “conversar” con el niño.

Este tipo de juguetes pueden ser intervenidos de manera remota, comprometiendo la seguridad del niño ya que podría llegar a interactuar con desconocidos.

En conclusión, la exposición de información sensible, la posibilidad de ser contactados por extraños y la vulneración de la seguridad familiar, son los mayores riesgos a los que pueden estar expuestos los niños y adolescentes con acceso a juguetes tecnológicos.

Por suerte, en España, contamos con el INCIBE, una institución que vela por la seguridad de los usuarios en redes y entornos multimedia. Como no podía ser de otra forma, su preocupación por este tema es máxima. Por eso, han preparado una completa guía sobre Ciberseguridad en Smart Toys.

Esta guía explica, entre otras cosas, qué se considera un juguete conectado, las normas que deben seguir los fabricantes de este tipo de juguetes y las medidas que podemos poner en marcha para hacer un uso más seguro de los juguetes tecnológicos.

Cómo protegernos de los peligros de los juguetes tecnológicos

Para evitar disgustos, nada mejor que poner en marcha una serie de medidas preventivas como por ejemplo:

  1. Revisar la configuración de la conexión a Internet.
  2. Determinar si el uso del dispositivo requiere de una contraseña y establecer una que resulte segura y difícil de adivinar.
  3. Asegurarse de que la contraseña no puede ser cambiada por el niño.
  4. Investigar si existe la posibilidad de implantar medidas de control parental que limiten la posibilidad de acceder a ciertos contenidos en Internet.
  5. Regular el tiempo de uso del juguete.
  6. Acompañar al niño cuando use el juguete para familiarizarnos con sus características y posibilidades de conexión.
  7. Observar qué tipos de datos recopila el juguete y si es posible activar o desactivar las funciones de conexión a Internet y/o con otros dispositivos.
  8. Comprobar si el juguete permite el acceso remoto desde otros dispositivos.
  9. Investigar en Internet respecto a la seguridad y experiencia de otros usuarios con el juguete que queremos regalar a nuestros hijos.
  10. Mirar si el juguete cuenta con alguna aplicación móvil que pueda ser utilizada por los padres para hacer seguimiento del uso que se le da al juguete
  11. Tener actualizado el software del juguete y apagar el juguete cuando no se está utilizando.
  12. Comprobar y eliminar periódicamente los registros de mensajes y/o datos personales.

Recomendación final

Todas las medidas anteriores son importantes, pero la más importante es mantener una excelente comunicación con nuestros hijos. Que tenga la suficiente confianza como para preguntarnos cualquier duda que tengan, para contarnos si tienen alguna dificultad o si alguien los molesta mientras utilizan el dispositivo.

Evidentemente, como padres, la compra de juguetes tecnológicos implica un esfuerzo adicional para asegurarnos de que no estamos dando a nuestros hijos dispositivos que puedan vulnerar su privacidad y seguridad.

Juguetes tecnológicos, sí, pero con seguridad.

De todas formas, no todo tiene por qué ser tecnológico. Jugar con juguetes y juegos “analógicos” también puede ser realmente divertido, además de seguro. Por ejemplo, ¿has probado ya a jugar con tus hijos con unas nerf? Ten cuidado que enganchan… 😉

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