Sobre mí

Hombre 1

¡Hola!

Soy Robert y me encantan las Nerf.

Las descubrí como casi todos los padres… mirando juguetes en una juguetería. Buscaba algo para regalar a mi hijo por su 8º cumpleaños.

Lo reconozco, nada más verlas, me enamoré. Fue un flechazo a primera vista. Tanto fue que compré dos, una para él y otra para mí. Ya sabes, para que el niño no se aburriera jugando solo.

Vamos, la típica excusa que ponemos los padres para jugar con los juguetes de nuestros hijos que nos gustan sin que los demás nos miren mal o nos vean como bichos raros.

Sí, es una de esas “raras” ventajas de la paternidad.

De todas formas, me he dado cuenta de que ya no necesitas escudarte en tus hijos para jugar con las Nerf.

Resulta que con las Nerf ya no juegan solo los niños o los padres acompañados de sus hijos. También los jóvenes y los adultos (sean o no padres) organizan juegos y batallas con sus Nerf sin la presencia de ningún niño que sirva de excusa.

La verdad es que no me extraña.

Jugar con las Nerf, mola. Te diviertes un montón.

Aún recuerdo los circuitos de tiro que organizábamos dentro de casa con sus Playmobil y sus bloques de Lego. Sus otros dos juguetes favoritos. Dar a los bloques era más o menos sencillo, pero tirar los Playmobil, ya era de jugadores Pro como dice él.

Por supuesto, las Nerf nunca faltaban cuando íbamos al parque o de vacaciones. La de batallas que hemos hecho… Y ya cuando se sumaba a la fiesta algún amigo, con o sin padre, aquello era la bomba. 

¡Me trasladaba totalmente a mi infancia! Alucinante.

Tan bien nos lo pasábamos que hasta mi mujer me pidió que la comprase una para jugar ella también. Ella, ¡quién lo iba a decir! Si tenías que haberle visto la cara cuando le compré al peque la primera Nerf. Ya sabes, por esas chorradas de que si incitan a la violencia.

En mi infancia no teníamos Nerfs, pero teníamos unos tirachinas estupendos.

¿Y qué me dices de las piedras?

Ahora no veo tantas. No sé por qué pero, antes, las piedras abundaban. Hablo de piedras del tamaño ideal para las manos de un chaval de 8-10 años. Con esas, nos hacíamos unas guerras…

Uff… ¡qué tiempos!

Vamos, que lo de tirarse objetos varios por diversión ha existido siempre y, mira, la mayoría de nosotros hemos salido más o menos normales. Y los que no, seguramente haya sido por razones totalmente ajenas a los tirachinas o a las piedras.

Aún hoy, en plena adolescencia, seguimos echando alguna batallita que otra de vez en cuando, aunque no tanto como en su infancia. Digamos que ahora tiene otras prioridades. Ya me entiendes.

Lo que sí es cierto es que cada vez que jugamos juntos con las Nerf, nos lo pasamos genial.

Sin embargo, no todo es tan estupendo.

Yo no sé a ti, pero, a mí, comprarlas no me resultaba tan divertido.

Bueno, comprarlas, sí.

Lo que me resultaba un poco estresante y abrumador era elegir.

Hay tantas (más de 150) y tan chulas…

Para serte sincero, ese proceso de búsqueda y decisión me solía generar bastante frustración. No tanto cuando miraba en jugueterías, que allí es prácticamente sota, caballo y rey, sino cuando buscaba algo distinto mirando en Internet. 

Una hora mínimo me pasaba buscando alguna Nerf que se ajustara a lo que necesitaba y a mi presupuesto.

Por eso, y porque no creo que yo sea una “rara avis”, me decidí a crear Nerfmania.

Aquí encontrarás guías, análisis y comparativas para que elijas rápido y bien la Nerf (o Nerfs, no nos engañemos) que mejor se ajusta a tus preferencias, necesidades y presupuesto.

Y me da igual que sea para ti o para regalar.

¿Mi objetivo? Que elegir tu próxima Nerf sea algo sencillo y rápido.

Porque lo mejor de una Nerf no es comprarla, sino jugar con ella.

Y eso es lo que hay que hacer, ¡jugar!

Para cuando te toque elegir la próxima Nerf, ya sabes dónde me tienes.

¡Nos vemos por aquí!

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